Franz Boas sentenció que todos los sistemas culturales son esencialmente iguales en cuanto a su valoración, durante mucho tiempo se ha discutido si esto es cierto o sólo una postura antropológica más; rebasando el intento de juicio simple de decir "si" o "no", debo admitir que las circunstancias de la vida diaria me confrontan con la veracidad de dicha afirmación. Si el ser humano es social por naturaleza y necesidad ¿significa acaso eso que debemos socializar exactamente igual en todos los espacios en los cuales participamos? ¿cuál será entonces la utilidad de las diferentes conceptualizaciones axiológicas que hay en el mundo?
Muchos siglos antes que Boas disertara, el hombre, cuya existencia, dividió la historia dijo: "están en el mundo pero no son del mundo." ¿Acaso no es esta expresión una loza en contra del relativismo? ¿A qué debemos darle mas valor: al beneplácito del mundo o al de Dios?
Definitivamente, creo que debemos revisar y reflexionar en el sentido ontológico y teleológico de nuestra vida para que no sea sólo una existencia efímera, como los placeres de este mundo.
3 comentarios:
aunque si uno basa su vida en el hedonismo, los placeres dejan de ser efímeros para convertirse en el único fin...
Viva Epicuro!!
Y ese carácter de efímeros rebasado los hace cotidianos, y al paso del tiempo el mencionado "único fin" demandará "otros fines" ¿hasta cuándo se detendrá el círculo?
pero cómo se hace cotidiano el placer? creo que depende de la capacidad de asombro, bueno, de no perderla, de realmente "vivir el momento" cada momento...
parece superficial, pero no tiene que serlo [soy una prueba viviente ☺]
saludos!
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