miércoles, 23 de enero de 2013

Compromiso


Su mirada emitía más mensajes de los que las palabras podrían expresar; su sonrisa, manifestación mas sublime de la ternura y la inspiración, alegraba el ánimo de forma perenne. Ahí, con los brazos extendidos hacia arriba, emitió cinco palabras que resumían toda una pléyade de jaculatorias y rogativas: “Gracias Dios por este año”. Al verla no pudo evitar sumarme a su oración, no podía dejar de hacerlo pues su vida es una bendición para él y no tenía reparos en hacerlo público. Lentamente se acercó a ella y extendió sus brazos, se fundieron en un abrazo reconfortante y su respiración se sincronizó en un ritmo acompasado que asemejaba una melodía de jazz, con su tono envolvente que hacía suspirar y soñar.

Ahí estaba radiante, viviendo un día más de experiencias el cual daba el banderazo de salida a un nuevo año que se vislumbraba prometedor y con desafíos sustanciales para su existencia. Ella sabía que debía tomar decisiones firmes para seguir avanzando, las quería tomar; sin embargo, también sabía que para tomarlas debería imponerse a obstáculos que al paso del tiempo se habían convertido en potenciales piedras de tropiezo. Cuando sus miradas se encontraron, los mensajes de sentido y propósito trascendente fluyeron a raudales robusteciendo el compromiso de filiación que tiempo ha habían establecido.

No hicieron falta más palabras, un suave y tierno beso en la mejilla reiteró el compromiso irrevocable de lealtad y entrega; de corazón a corazón, hombro a hombro caminarían juntos y crecerían al amparo y la sombra del Árbol de la Vida y la Trascendencia. Un apretón de manos y un postrer abrazo resellaron el compromiso, y las palabras que sin ser pronunciadas flotaban en el ambiente eran: “Te Quiero y siempre contarás conmigo”.

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