La vida nos presenta diariamente desafíos de
distintos calibres y alcances, y estamos en ella precisamente para enfrentarlos
y vencerlos con determinación y sobriedad. Fuimos creados para crear y para
trascender, de otra manera Dios no hubiera creado la Vida Eterna. En este
proceso de desarrollo, nuestra vida personal se entrelaza con los procesos de
otras vidas y así se conforman las relaciones sociales, y a través de ellas
partaicipamos de los circunstancias de los demás de manera ineludible. Mientras
avanzamos y triunfamos aprendemos, y mientras aprendemos consolidamos, y
mientras consolidamos proyectamos no sólo lo que somos sino también lo que
seremos. Y lo que seremos deberá tender siempre a ser lo que Dios quiere que
seamos.
Terminar una carrera universitaria es una de
esas metas significativas y trascendentes, el sueño de toda la vida, como en tu
caso hija. Hoy puedes voltear la vista y ver aquellos momentos que han
absorbido parte de tu tiempo, esfuerzo y vida, y al hacerlo no puedes mas que
exclamar una palabra de gratitud por todos aquellos y todo aquello que han
hecho posible este logro. Puedes rememorar las cientos de horas invertidas en
el estudio tenaz, las múltiples desveladas y/o desmañanadas para cumplir con
los compromisos académicos, los apremios por conseguir los libros requeridos,
las inquietantes expectativas al recibir calificaciones, los, en ocasiones,
tediosos trámites administrativos de las reinscripiciones. En fin, de todos y
cada uno de esos aspectos que envuelven la vida estudiantil habrá recuerdos
disímbolos, aunque siempre serán rebasados por la satisfacción de la meta
alcanzada.
Licenciada en Relaciones
Internacionales, así pueden llamarte desde ya; así pueden
referirse a ti porque nadie te lo ha regalado, los has ganado con tu dedicación
y esfuerzo consuetudinario, y por supuesto con la guía e inspiración de Dios.
Has recibido instrucción académica para desarrollar habilidades y conocimientos
necesarios para comprender y analizar las tendencias integrales del mundo
actual. Tienes una formación sólida para el reconocimiento de los diversos entornos
del mundo; estás preparada para entender y dimensionar la realidad
multicultural de las sociedades actuales y estás capacitada para diseñar y
ejecutar acciones que procuren estabilidad en las relaciones humanas de manera
diplomática y gentil. Como internacionalista tienes ahora una visión más amplia
y de índole pacifista. De ahora en adelante sumarás este repertorio
epistemológico a tu formación como Discipulo del Dios vivo y Todopoderoso y de
esa mezcla obtendrás un plus que tus más brillantes compañeros de generación no
poseen. Saldrás a diseñar y aplicar acciones tendientes a estabilizar las
relaciones sociales, más no lo harás únicamente con las teorías de
Schwarzenberg, Manning, Aron o Hoffmann; tendrás y proyectarás una visión integral,
cuyo elemento principal será la verdad eterna del evangelio: “Amarás a tus
prójimos como a ti misma”. Hay una nueva Licenciada en Relaciones
Internacionales en el mundo, y es al mundo donde Dios te llama a servir. Ahora
te capacitarás en ese mundo transcultural y tu ministerio despegará a alturas
significativas.
¡Enhorabuena y que Dios te llene de
sabiduría!
Licenciada en Relaciones
Internacionales:
KARINA VERÓNICA VAL SÁNCHEZ Y
ALTAMIRANO REYES
(...jaat)
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