Extiendo mi mano sin lograr asir tu materialidad, más ella no cae en el vacío porque tu halo le hace sostenerse, tal como tu lo haces conmigo. Cuando abro mis ojos a un nuevo día -el día nuevo me los abre- mi mirada no logra toparse con tu figura dinámica y sigue la estela invisible, durante toda la jornada, que tu esencia deja aunque no esté tu presencia física. En mis oídos resuena el eco de tu voz, con aquellas palabras tan tuyas, y por ende tan mías, entonces me vuelvo a dar cuenta que tu sonrisa me sigue atrapando, envolviendo en ese abrazo de alegrías concomitantes que yuxtaponen nuestras vidas en un ciclo interminable. Así el hoy se aproxima a la zona de transferencia para entregar el testigo al mañana, aún no estás en presencia más si en esencia; entonces levanto mi jaculatoria de gratitud por quien eres, lo que eres, lo que haces y cómo lo haces; entonces cierro mis ojos y vuelvo a soñar contigo, pues lo hago este despierto o dormido.
Gracias amor, Adriana Reyes, por estar aquí, por compartir la vida conmigo, por hacerme partícipe de tus éxitos profesionales, esos que ahora te hacen no estar conmigo, y que al mismo tiempo me recuerdan que sólo falta un par de días más para que vuelvas a estar aquí con tu presencia y tu esencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario