La espectacularidad es el síntoma de
nuestros tiempos, independientemente de la naturaleza de las situaciones o
circunstancias de que se trate, para que tengan impacto deben ser presentadas
con excesos mediáticos o de luces. Así cobra mas importancia el medio que la
esencia misma de la acción. Hoy en día para que algo sea dimensionado,
generalmente tiene que ser anunciado espectacularmente, o reseñado con la misma
intensidad a través cuantos medios sean posibles. La iglesia no ha estado
exenta de dicha situación, y a lo largo del tiempo ha ido cayendo
paulatinamente en una práctica común de publicitar espectacularmente lo que
hace. Hay campañas de evangelismo y se publican miles de fotos y videos de
personas “siendo salvas”. Se programan cruzadas de milagros y sanidades
incitando a las personas a llevar a sus enfermos, y si no son sanados se aducen
oscuridades o incredulidades espirituales que obstaculizan los “milagros”.
Una
de las razones por las cuales la Iglesia de Cristo se ha divido en cantidades
enormes de denominaciones o incluso sectas, es por la reticencia de algunos a
creer en la vigencia de los milagros por un lado, y por el otro, la
“exageración” en ellos. Porque desde siempre el tema de los milagros de Jesús
ha generado polémica y problemas entre quienes los observan o escuchan: “Entonces,
los principales sacerdotes y los fariseos convocaron al Concilio Supremo. «¿Qué
vamos a hacer? —se preguntaron unos a otros—. Sin duda, ese hombre realiza
muchas señales milagrosas. Si lo dejamos seguir así, dentro de poco todos
van a creer en Él. Entonces, el ejército romano vendrá y destruirá tanto
nuestro templo como nuestra nación».” (Juan 11:47-48 NTV) Hay quienes quisieran ocultar los milagros de Dios, hay quienes
quisieran mostrarlos, incluso cuando no se dan por razones de su voluntad y
soberanía. Por eso, y Para tener un
panorama mas amplio de lo que implica el Reino de Dios en esta tierra, debemos
revisar lo que representan los milagros en el ministerio de la Iglesia. Es
decir, en el cumplimiento de la Misión.
Octubre 25, 2015
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