Los días de descanso son una oportunidad para reacomodar agendas y actividades en medio de un ritmo constante, y en ocasiones hasta rutinario en el sentido imaginativo. Por eso hay que aprovechar la interminencia de los tiempos y las actividades, al hacerlo inyectamos una dosis de energía revitalizadora a nuestro hacer cotidiano. Como seres humanos somos dinámicos y no debemos intentar evitar esa manifestación de nuestro ser, por lo tanto aprovechemos las variaciones, irrupciones de la cotidianidad, para efectivamente realizar algo diferente a la rutina diaria.
El descanso nos hace pensar en la importancia que el trabajo tiene para nuestra vida, y la necesidad de dosificar los esfuerzos a fin de prolongar nuestra resistencia y fortaleza y alcanzar así metas mas consistentes y sustanciales. Descanso es entonces cambio de actividad para retomar el impulso original...¡Gracias Dios por el descanso!
No hay comentarios:
Publicar un comentario