Mi afición por seguir el futbol mexicano concluyó hace varios meses, llegó el momento en el cual me di cuenta -sí, al fin- que al seguirlo me estaba convirtiendo en cómplice de todas sus marrullerías y acciones manipuladoras orquestadas desde las cúpulas de los poderes políticos y económicos. Durante muchos años me emocioné al ver partidos tanto en diferentes estadios como en televisión, así como leer las crónicas de los juegos y las editoriales periodísticas. Ser aficionado, que no fanático, me permitió desde siempre distinguir las irregularidades que se daban en torno a él; por eso aprendí a repudiar al américa, porque fui testigo como en los años 80 se hicieron toda clase de trampas a fin de que pudiera conseguir títulos. Lamenté, como muchos aficionados más, que la selección haya quedado eliminada del mundial Italia´90 por la trampa de los cachirules sin que los verdaderos culpables hayan sido enjuiciados.
Desde siempre me ha incomodado la hipocresía de televisa que siempre vende la idea, en cuanto a la selección, de "el equipo de todos", ¿ya se les olvidó que a principios de los 90´s la boicotearon y ni siquiera le permitieron jugar en el azteca los partidos eliminatorios de la primera ronda para el mundial del 94? En fin, podría escribir páginas enteras con referencias a esas arbitrariedades e hipocresías, más no es esa la intención. Simplemente reflexionar que siendo un deporte en realidad muy agradable -lo seguiré jugando en la medida de mis posibilidades de tiempo y resistencia- es un botín para una jauría de ambiciosos y manipuladores que han sabido subyugar ignominiosamente a una gran cantidad de la población, y que en aras de seguir siendo controlados mediáticamente pasan por alto todas las irregularidades que ocurren.
Hace unos meses los directivos decidieron vetar a ciertos periodistas que les eran incómodos pues les cuestionaban procedimientos y resultados, en pleno siglo XXI, en la cúspide de la perorata respecto a la libertad de expresión, esos tipos cuasi-medievalistas imponen su ley mordaza y el resto de los "periodistas" no levantan la voz para defender a sus colegas (con la honrosa excepción de unos cuantos: José Ramón Fernández, Carlos Albert, Roberto Gómez Junco, David Faitelson) a fin de no perder sus posiciones en el mercado, que lamentable...muy lamentable.
La decisión de tvazteca de trasmitir un juego de futbol a la misma hora del debate presidencial es el colmo de la ridiculez y la soberbia, por supuesto que se pone en esa actitud envalentonada porque sabe el grado de manipulación que el juego tiene en un amplio sector de la población...y ésta le da la razón completamente. Aún cuando el debate haya sido programado en un formato tan rígido y con desenvolvimientos tan previsibles, es un derecho de los ciudadanos escuchar las propuestas de quienes quieren gobernarlos y tener la oportunidad de verlos contrastar sus ideas entre ellos. Sin embargo, a los dueños del balón mediático en México no les importa eso, y como ellos se rigen por sus propias reglas simplemente las imponen a los demás. Es claro que la intención es encubrir la vacuidad de su candidato, pues mientras mas gente vea el famoso debate, más podrán darse cuenta de su insuficiencia intelectual. ¡Qué vergüenza!
Por lo tanto no quiero ser más cómplice de esto, el futbol mexicano ha dejado de existir para mi. Fui aficionado al Cruz Azul desde que tengo uso de razón, me tocó verlo campeón varias veces y disfrute eso a plenitud, más ya no me tocará celebrar ningún otro triunfo y no lo lamento, realmente no es importante. Que lamentable que un deporte sea utilizado de tal manera para manipular y sumir a la gente en el marasmo de la ignominia...¡Hoy estoy libre definitivamente de esa cadena! ¡No quiero ser cómplice!
No hay comentarios:
Publicar un comentario