domingo, 22 de abril de 2012

¡Qué no vuelva!

Hay personas que pasan por nuestras vidas dejando una huella profunda, influencia que coadyuva en el proceso de avanzar hacia nuestros objetivo y metas con elementos de análisis más concretos; lo cual, en cierto modo, puede facilitar logros diversos. Muy a menudo no podemos detectar el alcance que tendrá dicha influencia, por lo tanto debemos estar dispuestos a interactuar con las personas con soltura y disponibilidad, sin anteponer barreras que obstaculicen el fluir de ideas y conocimientos. Así estaremos abriendo nuestros horizontes de manera significativa siendo nosotros mismos los principales beneficiados.

Al voltear la vista y recordar a algunas de las miles de personas con las cuales he tenido la oportunidad de socializar, no puedo evitar sentirme privilegiado por que he sido bendecido a lo largo de mi vida por ellas. Hoy estoy en otra etapa y tengo perfectamente claro que ese tiempo no volverá, y realmente no quiero que vuelva, no lo añoro, solamente recuerdo momentos gratos, muy gratos y completamente enriquecedores. Si quisiera que el tiempo volviera atrás, significaría renunciar a lo que ahora tengo en mi vida y eso sencillamente es imposible. Hoy estoy feliz con mi esposa, con la cual Dios se ha agradado que me haya casado. Estoy agradecido por la vida de mis tres hijas, cada una de ellas representa un complemento excepcional en mi diario vivir, pues mis esfuerzos están encaminados a ser partícipes de su formación integral, y saber que transitan por el camino de salvación es mi deleite. Por esta hermosa familia, simplemente no puedo desear que el tiempo vuelva atrás; agradezco a Dios haberme permitido vivirlo y haber conocido a tantas personas que han sido de bendición en mi formación, pero que vuelva atrás...¡nunca!

Si en su momento no supe demostrar mi gratitud por aquellos que han sido mis amigos, hoy vuelvo a elevar mi voz para agradecer por ellos, y que dondequiera que estén, vivan para agradar a Aquel que tuvo a bien considerarlos para ser partícipes de Su Obra. Elevo también mi plegaria para seguir siendo amigo, amigo de aquellos con quienes ahora comparto espacios, actividades y propósitos. Que sea amigo confiable y verdaderamente entrañable. Que esté dispuesto siempre a apoyar sin reparo en incomodidades. Que asimile las lecciones de la vida y sea de bendición para los demás, mis amigos actuales, y los que tendré delante, seguramente serán de bendición para mi; como en su momento lo fueron mis grandes amigos. Gracias Dios por mis amigos pretéritos, presentes y futuros, y...¡Qué no vuelva el tiempo pasado porque lo que ahora tengo no lo cambio por nada!

No hay comentarios: